PRISMA
HIJOS Y ATENDER EL CONSEJO DE PAPÁS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Ahora que los estudiantes se encuentran disfrutando de sus merecidas vacaciones no estaría mal que hagan un alto en el camino para planificar muy bien lo que quieren hacer con sus vidas antes de que cometan errores irreparables, y es que la mayoría de seres humanos esperamos hasta llegar a adultos para reflexionar sobre las cosas que hemos hecho a través de la vida, nos damos cuenta que verdaderamente en muchas ocasiones actuamos de manera irresponsable, sobre todo cuanto estábamos en aquella etapa tan difícil llamada adolescencia. Así es... cuando papá o mamá nos decían “no hagan algo”, más rápido lo hacíamos o protestábamos, a veces hasta por rebeldía nos escapábamos de la casa sin que nuestros padres se dieran cuenta, porque sentíamos que nuestros papás no nos dejaban hacer algo por “pura majadería”, sin embargo, ahora que somos mayores y maduros descubrimos que lo hacían por nuestro bien, y quizá más de una de sus “necedades” nos salvaron la vida, o por lo menos evitaron que cayéramos en un hueco del cual difícilmente hubiéramos salido.
Pero bien, así es la vida... la cadena continúa y ahora somos nosotros los que debemos luchar por enseñarle el camino más adecuado a nuestros muchachos para tratar de que no se desvíen y caigan en el interminable abismo de la droga, la prostitución, o la vagabundería, porque todos estamos de acuerdo en que nadie quiere ver a sus hijos hundidos en la perdición, por eso, aunque nos digan majaderos, “polos” o anticuados... debemos evitar que los jóvenes caigan en el exceso. Para lograrlo iniciemos por hacerlos comprender que solo buscamos el bien para ellos, y que es preferible que nos digan: “viejo sapo y amargado” a que nuestros muchachos cometan errores que nos harán sufrir el resto de nuestras vidas, porque los peligros están en todos lados y a veces se cae en tentaciones aunque no queramos.
Muchachos... comprendan a sus papás, una cosa son los permisos para disfrutar con los amigos sanamente, y otra muy diferente es permitirles que caigan en el libertinaje, ¿cómo quieren un permiso para ir a esas fiestas de “barra libre”, donde el guaro y la droga están en todas las esquinas. No sé qué piensan los demás papás, pero particularmente prefiero que me digan “polo”, “maicero” y cuanto calificativo quieran, a ver a mis hijos metidos en problemas serios... recuerden que empiezan con una cervecita y un cigarro, y luego los vicios van aumentando hasta que se vuelve algo incontrolable, casos hay muchos, póngale atención a lo que sufre el vecino de en frente o el de al lado, quizá hasta en su familia están haciéndole frente a algún muchacho que cayó en las drogas, y ahora se roban hasta la alcancía de la casa para adquirir la maldita droga, así que de nosotros depende... es mejor tenerlos “a mecate corto” que exponerlos al peligro.
Jóvenes; obedezcan a papá y a mamá, por experiencia propia les digo que algún día le van a agradecer lo “sapos” que fueron, a nadie le hace falta lo que nunca a probado, cada cosa tiene un momento en la vida, no se apresuren porque... “el que mucho corre pronto para”.